12 de julio (última parte)

 Después de la indicación del Dr. Burgos empezó un nuevo capitulo de esta inverosímil pesadilla. En ese momento estaba solo en la clínica y empezó el parto de buscar como trasladarla, los médicos de la Clínica Colombia estaban poniendo problema, por lo que empezamos a buscar conocidos que nos ayudaran al traslado. Finalmente tomamos la decisión de darle salida voluntaria y llevarla a la Reina Sofia en ambulancia. Que camello, Colsanitas ponía ciertos líos para la ambulancia, la Clínica Colombia intentaba convencer a mi mama de quedarse allá a escondidas mías. Llegaron las primas de mi mama y su hermana, y empezaron a ayudarme a buscar soluciones. Por otro lado, mi prima Ana Maria ayudaba con unos conocidos a otros temas. Un trabajo en equipo fuerte y al final exitoso. Toco conseguir una ambulancia medicalizada para trasladarla. Las medicas me miraban mal en la clínica, la que me firmó la salida voluntaria me dijo que ¿Por qué la sacaba? que la iba a matar. Le dije que la llevaba para otra clínica con un medico de nuestra confianza. Se tranquilizó un poco, pues ella pensaba que me la llevaba a la casa y que hay muchos casos así.

Finalmente llegó la ambulancia y montamos a mi mama, a mí me montaron adelante, eran como las 2 de la tarde, recuerdo haber llegado a la Reina Sofia a las 3 pm e ingresado a mi mama a las 4 pm a un cuarto. En la ambulancia, en ese cansancio, y sobre todo esa tristeza, con las pulsaciones a mil, sonó una canción de Calle 13 que se llama René y por alguna razón me empecé a tranquilizar. Realmente este cantante no me gusta, pero casualmente fue el que me dio tranquilidad en ese momento. Al día de hoy todavía escucho la canción cuando quiero entrar en paz. Es más, ese día cuando estaba en la ambulancia, la baje y me fui escuchándola varias veces.

Llegamos a la clínica, me vi con el Dr. Burgos y me dijo que mañana la operaba, le pregunté y le comenté el tema de mi luna de miel (por fin pude tener cabeza para eso). El me dijo que la operación tenia los riesgos de cualquier operación, una bobada. Tome la decisión de irme, pensé que no había riesgos, que finalmente el diagnostico que dieran la recuperación iba a estar larga y que iba a estar con ella en eso. Le pregunte a mi mama que pensaba de mi luna de miel, me dijo que por favor me fuera, que ya había dañado un viaje, el de mis hermanos y mi papa (obvio no lo daño, pero ella pensaba así) y que no quería dañar el mío y nos prometimos que ella no me iba a hacer volver antes de que se terminará la luna de miel. Me fui en cuerpo, porque el corazón y los pensamientos se quedaron con ella. No sabia que lo que se venia iba a estar muy complicado y que estar a larga distancia te podía generar temas de ansiedad muy fuertes.

Al otro día, y nosotros ya en Madrid, operaban a mi mama, yo estaría en un avión ese día rumbo a Estambul mientras la operaban. Me sentía supremamente positivo. Llegamos a Estambul, compra de Sim Card y al hotel Me llamaron y hable con ella. ¡Estaba perfecta! La operación un éxito. Estaba hasta sonriente. Que felicidad, ahora esperar el diagnostico. Salimos a tomarnos un vino, a celebrar con Maria Jose. Llore de emoción. Volvimos al cuarto ya en la noche y con un cansancio absurdo la llame a despedirme de ella. Cuando hablamos se le enredaban las palabras, lo cual no me pareció normal. Pregunté que pasaba y me dijeron que era por los medicamentos. La verdad me angustie pero me maneje la cabeza y me dormí. Caí nuevamente profundo y me levanté. ¡Nuestra primera visita en Estambul! ¡Nuestro primer recorrido! Nos fuimos felices, cansados, conociendo y al final del recorrido, a eso de la 1 pm de la tarde hora Estambul le escribó a mi hermano a que cuando se levante mi mama me avise todo, a ver como va. Me contesta que se esta arreglando, que ya va a salir para allá (a la clínica). 5 minutos mas tarde, me llama y me dice que mi mama entra de urgencia a cirugía, que se reventó un coagulo. En ese momento si sentí que mi mama se nos iba, que la última conversación había sido el día anterior. Fueron unos 10 minutos donde mi cabeza se dirigió a los peores escenarios, hasta que por fin la pude controlar. Definitivamente la mente es una cosa seria, siempre pensando lo peor. Bueno, y es que la situación no daba para otra cosa, pero no he venido cambiando mi estilo de vida para dejarme derrotar en estos momentos. Finalmente cuando retome la calma volví a llamar. Tocaba esperar en la lejanía el resultado de la operación.

La cirugía salió bien, pero tuvieron que entubarla y no se bien si inducirla a un coma. Durante dos días mis hermanos o mis papas me llamaban y me ponían la cámara para verla y hablarle. Ese dolor de verla entubada es complejo de manejar. En muchas ocasiones uno se derrumba porque no entiende lo que esta pasando. Después de dos días mi mama se levantó, la herida sanó, pero esos primeros 20 días fueron muy complejos. Algún día escribiré sobre como es el inicio de una recuperación de una cirugía de un tumor de ese tamaño. Por ahora me siento afortunado de tenerla con vida. Cuando tengo problemas pienso mucho en eso, en que esos problemas jamás se asemejan al dolor que sentí todos esos días, sobre todo al día que nos dieron la noticia del diagnostico, si era o no un tumor maligno.

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